La Psicología de la Creatividad Inventiva – 1ª Parte

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“La Psicología de la Creatividad Inventiva” fue el primer artículo publicado por Genrikh S. Altshuller y su colaborador Raphael B. Shapiro, y aunque no trataba explícitamente de TRIZ, de hecho, el término TRIZ todavía no se había acuñado, sí estableció las bases para el desarrollo de lo que más tarde sería TRIZ.

Seguidamente encontrarás una traducción al castellano (la primera que se realiza) de este artículo pionero de 1956. Como “traducir” quiere decir “traicionar”, porque siempre quedan matices por el camino, aquí podemos hablar de una “doble traición” ya que el texto del que se ha partido es, a su vez, una traducción al inglés desde el original en ruso. La versión en inglés se publicó en la revista “TRIZ Review, Journal of the International TRIZ Association” – MATRIZ, en marzo de este año.

Genrikh S. Altshuller

Genrikh S. Altshuller.

Raphael B. Shapiro

Raphael B. Shapiro.

Debido a la longitud del texto, se va a dividir en dos entradas del Blog (la segunda parte se publicará el 28 de agosto).

Al leer el artículo hay que tener en cuenta varios elementos que influyen tanto en el contenido como en el lenguaje con el que está escrito:

  • La época. Mediados del siglo XX.
  • El lugar. Se publica en una revista de ámbito soviético.
  • Las circunstancias. Tanto Altshuller como Shapiro habían pasado varios años cautivos en “gulags” (salieron en 1954) por criticar el sistema soviético de inventiva en tiempos de Stalin.

Sin embargo, se trata de un escrito rompedor para su momento y constituye un documento histórico en el mundo de TRIZ.

La Psicología de la Creatividad Inventiva - 1ª Parte

G. S. Althsuller, R. B. Shapiro

El artículo original fue publicado en «Voprosy psikhologii» [Cuestiones de Psicología], No. 6, 1956. pp. 37-49.

Investigar sobre la psique humana tiene una gran importancia para la exploración y la comprensión de las leyes de la creatividad técnica, que es la base del progreso técnico.

Desafortunadamente, los estudios hasta ahora no han logrado abordar la brecha evidente entre la enorme importancia de la creatividad técnica y la atención que se le otorga en el campo de la psicología. Baste decir que la única monografía sobre este tema en la investigación soviética en psicología es el libro de P. M. Jakobson que data de 1934, “El Proceso del Trabajo Creativo del Inventor” [7]. A pesar de la dudosa suposición inicial del autor, debido a la falta de otros estudios, el trabajo de Jakobson ha tenido, y continúa ejerciendo, un serio impacto sobre cómo se presentan los problemas relacionados con la psicología de la creatividad técnica en los cursos de psicología general, monografías sobre la organización del trabajo de los trabajadores científicos y, finalmente, en la literatura científica popular.

El trabajo se basa en el sistema cronológico formal de D. Rosman para clasificar las etapas del proceso creativo [8].

En lugar de explorar las leyes internas del trabajo creativo del inventor, D. Rosman y P. M. Jakobson equipararon procesos psicológicos tan diferentes como la etapa de búsqueda de una solución y la etapa de diseño de la invención. Esto resulta del hecho de que ni Rosman ni Jakobson descubrieron las características especiales de la creatividad técnica en general, y la creatividad inventiva en particular. Los problemas fundamentales de la psicología de la creatividad inventiva permanecieron sin resolver y, en lugar de estudiarlos, los autores basaron su investigación en cuestiones científicas generales como «intuición», «descubrimiento», «adivinación», «concepción», «gestación», etc. Las secciones correspondientes de la monografía de K. G. Vobliy, La Organización del Trabajo del Científico, se escribieron desde la misma premisa falsa. Según Vobliy, “en la etapa inicial del proceso creativo se pueden distinguir las etapas de preparación, gestación, maduración e invención. En el tren diario de pensamientos, estas etapas a menudo se superponen” [2; 123-124]. Es interesante que este «análisis» de ninguna manera constituye un paso adelante en comparación con la declaración de T. Ribot hecha hace más de 50 años: «Cuando este trabajo oculto se ha cumplido en un grado suficiente, la idea detrás de una solución aparece repentinamente, como resultado de una tensión mental deliberada o una cierta observación cerebral, como si se hubiera levantado un velo, detrás del cual se ocultaba la imagen de la solución propuesta» [5; 228].

Estos puntos de vista se basan en la teoría de la «inteligencia constructiva» desarrollada por A. Ban, que reduce toda la gama de procesos relacionados con la creatividad técnica a un «experimento mental», que sigue la «regla del ensayo y error». La influencia de esta teoría se manifestó incluso en un trabajo tan original como los Fundamentos de Psicología General de S. L. Rubinstein: “Cuando el punto que requiere racionalización cambia, la introducción de algo nuevo se encuentra, se percibe, se comprende y, por así decirlo, se siembra en la mente del inventor; comienza un proceso en el que una amplia variedad de observaciones y todo tipo de conocimiento que entra en su mente se concentran y se vinculan a este punto: todas estas observaciones y hechos aplicados al punto central y correlacionados con el problema ocupan la mente del inventor, y en ocasiones muchas de las asociaciones más inesperadas se generan en su cabeza» [6; 576].

Al mismo tiempo y por primera vez, Rubinstein observó correctamente los rasgos característicos de la creatividad inventiva: «La especificidad de la invención, distinguiéndola de otras formas de actividad intelectual creativa, es que debe crear algo, un objeto real, mecanismo o técnica que resuelve un problema dado. Esto es lo que determina la originalidad del trabajo creativo del inventor: el inventor debe introducir algo nuevo en el contexto de la realidad, en el curso real de algún tipo de actividad. Esto es algo que difiere significativamente de la resolución de un problema teórico, en el que se debe considerar un número limitado de condiciones abstractas. A la vez, la realidad está históricamente influida por la actividad humana y la tecnología: encarnada en ella se encuentra el desarrollo histórico del pensamiento científico. Por lo tanto, en el proceso de invención, uno debe proceder desde el contexto de una realidad que requiere la introducción de algo nuevo, considerando el contexto científico correspondiente. Esto determina la dirección general y el carácter específico de los diversos elementos en el proceso de invención” [6; 575].

Sin embargo, este proceso no es del todo exacto. Tomemos, por ejemplo, el arquitecto que tiene que crear un «objeto real», introducir algo nuevo «en el contexto de la realidad» y considerar el «contexto científico relevante».

Debido a esta inexactitud, un pensamiento muy fructífero y valioso se ha colado sin darnos cuenta: en el libro de texto ampliamente utilizado en las escuelas (en el ámbito soviético de la época -N. T.-), hasta ahora solo se habla de creatividad «en general».

La psicología de la creatividad es una de las ramas menos desarrolladas de la psicología.

La creatividad es un proceso complejo, cuyas leyes son diversas y elusivas. Pero la naturaleza específica de la creatividad inventiva en cierta medida simplifica la tarea del investigador. Los resultados de la creatividad en el arte dependen no solo de la realidad objetiva, que refleja la obra de arte, sino también de la visión del mundo del autor, de sus ideales estéticos y de muchos factores aleatorios. La creatividad inventiva está conectada con un cambio en la tecnología que se desarrolla de acuerdo con ciertas leyes. El proceso de creación de un nuevo instrumento de trabajo, independientemente del estado mental relacionado con él, está sujeto a leyes objetivas. Su reflejo en el arte, en general, puede separarlo en gran medida de la realidad (por ejemplo, en cuentos de hadas, leyendas, mitos). Cualquiera que sea el problema técnico, no puede resolverse a menos que cumpla con las leyes de la ciencia y dependa de las leyes del desarrollo tecnológico.

La investigación sobre la psicología de la creatividad inventiva no puede comprenderse aisladamente de la investigación sobre las leyes básicas de los desarrollos tecnológicos. La actividad del inventor está dirigida a crear nuevos objetos tecnológicos, porque el inventor es un participante en el progreso tecnológico. Por lo tanto, la psicología de la creatividad inventiva se vuelve clara solo con un profundo conocimiento de las leyes de los desarrollos tecnológicos. Esto, por supuesto, no significa que el investigador deba dedicarse solo al estudio del mecanismo del progreso tecnológico. La naturaleza única de la psicología de la creatividad inventiva como disciplina científica consiste en la necesidad de considerar simultáneamente las leyes objetivas del desarrollo tecnológico y los factores subjetivos y psicológicos. La psicología de la creatividad inventiva pertenece principalmente al campo de la psicología. Por lo tanto, el enfoque es la actividad mental del inventor, la persona que mejora y agrega tecnología. La psicología de la creatividad inventiva actúa como un puente entre el mundo subjetivo de la psique humana y el mundo objetivo de la tecnología y, por lo tanto, con respecto a la investigación sobre la creatividad inventiva, debe considerar las leyes del desarrollo tecnológico.

Hay dos lados del proceso inventivo: materialmente sustantivo y psicológico. Para identificar el aspecto materialmente sustantivo de una invención necesitamos conocer la historia del desarrollo tecnológico, así como comprender las leyes básicas del progreso tecnológico. El estudio de información sobre la historia de la tecnología y el análisis de invenciones específicas son unas de las fuentes más importantes para la psicología de la creatividad técnica.

Para identificar los patrones psicológicos del proceso inventivo debemos observar sistemáticamente el proceso del trabajo creativo realizado por los inventores, generalizar la experiencia de los innovadores y estudiar experimentalmente el proceso de la creatividad inventiva realizando pruebas en condiciones lo más cercanas posibles al mundo real.

El trabajo en esta dirección ha estado en marcha desde 1948. Se han estudiado numerosas fuentes sobre la historia de la tecnología y extensas memorias relacionadas con el trabajo de los principales inventores. Se han examinado sistemáticamente las descripciones de invenciones en el Código de Invenciones de la Unión Soviética, así como literatura de patentes del extranjero. Dedicamos especial atención a resumir la experiencia de los innovadores de las principales empresas de la industria soviética. También utilizamos los resultados de nuestras propias observaciones sobre el trabajo creativo realizado por los inventores y expertos en eficiencia de la industria petrolera de Azerbaiyán. Nuestros hallazgos fueron sometidos a pruebas prácticas en dos plantas de construcción de máquinas, en la planta de craqueo de Vano Sturua y en las operaciones del campo petrolero Leninneft N8.

Para comprender realmente nuestros hallazgos, debemos estar familiarizados con las leyes básicas del desarrollo tecnológico. Estas leyes son complejas y diversas. Dado que estas leyes están fuera del alcance de este artículo, nos limitaremos a la información requerida para comprender la esencia del proceso creativo.

En El Capital, Karl Marx proporcionó la característica estructural y funcional de una máquina:

“Toda la maquinaria completamente desarrollada consta de tres partes esencialmente diferentes, el mecanismo motor, el mecanismo de transmisión y, finalmente, la herramienta o máquina de trabajo. El mecanismo motor es el que pone el todo en movimiento. O genera su propia fuerza motriz, como la máquina de vapor, el motor calórico, la máquina electromagnética, etc., o recibe su impulso de alguna fuerza natural ya existente, como la rueda de una columna de agua, el molino de viento, etc. El mecanismo de transmisión, compuesto de volantes, ejes, ruedas dentadas, poleas, correas, cuerdas, bandas, piñones y engranajes de los más variados tipos, regula el movimiento, cambia su forma donde es necesario como, por ejemplo, de lineal a circular, y lo divide y distribuye entre las máquinas de trabajo. Estas dos primeras partes de todo el mecanismo están ahí, únicamente para poner en movimiento las máquinas de trabajo, por medio de las cuales el sujeto de trabajo es aprovechado y modificado según se desee”, [Traducción de El Capital, 1; Capítulo 15, pp 378-379. Traducido por Samuel Moore y Edward Aveling, Editores Progreso, Moscú, URSS].

Existe una correlación definitiva entre los componentes principales de la máquina, el cuerpo de trabajo (herramienta o máquina de trabajo según el texto de El Capital, -N. T.-), el mecanismo de transmisión y el motor, porque todas estas partes están en relación estrecha e interactúan entre sí. Los biólogos conocen desde hace tiempo una ley que Darwin llamó la ley de la relación de crecimiento: un cambio en las partes individuales de un ser orgánico siempre se asocia con un cambio en sus otras partes. Esta ley es un ejemplo aislado de la posición bien conocida de la dialéctica marxista sobre la interconexión universal de los fenómenos. La interdependencia de los componentes individuales de una máquina en el proceso de su desarrollo es otro ejemplo aislado en la ley general de la dialéctica.

El hecho de que exista una relación entre los componentes principales de la máquina conduce al hecho de que el desarrollo de una u otra parte solo es posible hasta cierto límite, hasta que haya una contradicción entre la parte modificada de la máquina y el resto de las partes sin cambio. Por ejemplo, incluso un simple «aumento en el tamaño de la máquina, y en el número de sus herramientas de trabajo, exige un mecanismo más masivo para operarla… En el siglo XVII ya se habían hecho intentos de girar dos pares de piedras de molino con una sola rueda de agua. Pero el tamaño aumentado del engranaje era demasiado para la fuerza del agua, que se había vuelto insuficiente…» [1; 382-383]. Las contradicciones que surgen entre las partes individuales de la máquina actúan como un freno para el desarrollo general, porque la mejora adicional de la máquina es imposible sin hacer cambios en sus partes relevantes, sin una mejora radical en sus propiedades.

Consideremos los hechos detrás de la historia de la bicicleta. En 1813, el guardabosques austriaco Drais construyó una «máquina de correr», el prototipo de una bicicleta moderna. En Europa occidental no se conocían los carruajes autopropulsados diseñados por los notables mecánicos rusos L. Shamshurenkov e I. N. Kulibin, y las primeras bicicletas creadas por Drais carecían de algo que tenían los carruajes de los inventores rusos: una transmisión (había que empujarla con los pies). Sin una transmisión, una mejora en los cuerpos de trabajo (ruedas) y los controles no tenía sentido, por lo que la bicicleta resultó ser un juguete divertido, pero no un medio de transporte. Solo cuando se introdujeron los pedales montados en el eje de la rueda delantera hubo nuevas oportunidades para mejorar la bicicleta. Los pedales permitían a los ciclistas aumentar la velocidad a la que podían ir, pero con un aumento en la velocidad, operar la bicicleta se volvió más peligroso ya que los controles eran inadecuados. La invención de los frenos (1845) abordó este problema: era posible desarrollar aún más el cuerpo de trabajo, aumentando el diámetro de la rueda motriz y, por lo tanto, aumentando la distancia recorrida en la bicicleta con una revolución de los pedales. El diámetro de la rueda delantera aumentó de año en año: se crearon los llamados “biciclos” con una rueda delantera enorme. Finalmente, el camino cuantitativo de desarrollo agotó las opciones: un aumento adicional en el diámetro de la rueda delantera incrementaba drásticamente los peligros inherentes al ciclismo. La contradicción resultante se eliminó al cambiar la transmisión por medio de una transmisión de cadena, lo que permitió alcanzar una velocidad más alta no debido al diámetro de la rueda, sino por un aumento en el número de revoluciones. Una actualización en la transmisión nuevamente allanó el camino para el desarrollo de las herramientas o cuerpos de trabajo: en 1890 se introdujeron los neumáticos. El aumento resultante en la velocidad de las bicicletas condujo a un nuevo cambio en la transmisión: el uso de un mecanismo de rueda libre. Así se creó la bicicleta moderna.

Un breve resumen de su desarrollo nos permite sacar las siguientes conclusiones:

  1. Los elementos individuales de la máquina, mecanismo, proceso, están siempre estrechamente relacionados.
  2. Los desarrollos tienen lugar por ajustes y nuevas puestas en marcha: algunos elementos superan a otros en su desarrollo, mientras que otros desarrollos van a la zaga.
  3. El desarrollo ordenado de un sistema (máquina, mecanismo, proceso) es posible hasta que las contradicciones entre el elemento más avanzado y sus partes menos avanzadas se manifiestan y se agudizan.
  4. Esta contradicción actúa como un freno para el desarrollo general de todo el sistema. La eliminación de la contradicción es una invención.
  5. Un cambio fundamental en una parte del sistema requiere una serie de cambios funcionalmente condicionados en otras partes.

En consecuencia, cada solución creativa a un nuevo problema técnico, sin importar a qué campo tecnológico pertenezca, incluye tres elementos principales:

  1. La formulación del problema y la determinación de la contradicción que se interpone en el camino de la solución del problema utilizando métodos tecnológicos estándar ya conocidos.
  2. La eliminación de las causas de la contradicción dirigida a lograr un nuevo efecto técnico superior.
  3. Renovar los otros elementos del sistema mejorado en línea con el elemento actualizado (el sistema recibe una nueva forma correspondiente a la nueva entidad).

Junto con esto, el proceso de resolver creativamente un nuevo problema tecnológico usualmente incluye tres etapas que son diferentes en propósito y método, que llamamos analítica, operacional y sintética.

La etapa analítica tiene como objetivo analizar el desarrollo de una máquina, mecanismo, proceso (o, más generalmente, una rama de la tecnología) para identificar la contradicción principal en esta etapa y determinar las causas directas (físicas, químicas, etc.) de esta contradicción. La etapa operacional es un estudio sistemático y enfocado de posibles formas de eliminar la causa de la contradicción que se ha identificado. La etapa sintética está dirigida a introducir cambios adicionales en los otros elementos del sistema resultantes del método encontrado para eliminar la contradicción técnica.

El trabajo creativo del inventor comienza en la primera fase de la etapa analítica, es decir, cuando se selecciona el problema. La opinión de Rubinstein de que el inventor debe desarrollar una tendencia a mirar de cerca lo que «se puede cambiar, rehacer, mejorar» es completamente errónea. Es posible cambiar y mejorar todas las herramientas y equipos sin excepción; no hay nada que no pueda cambiarse. El objetivo del inventor no está en la elección mecánica de algo a lo que le haya echado un vistazo, sino en el estudio creativo de la dinámica del desarrollo de un determinado sistema y en la identificación de qué problema es decisivo en esta etapa, de qué es lo que actúa como freno en el desarrollo general.

Esto es especialmente típico de la inventiva soviética, que está asociada con la producción planificada. La producción moderna, especialmente especializada, se compone de una serie de procesos consistentes e interrelacionados. La capacidad de producción total de una empresa generalmente está limitada por uno de estos procesos que actúa como un cuello de botella para la producción en su conjunto. Cuando los inventores, sin método, tocan todo lo que «se puede cambiar, revisar, mejorar», en algunas partes del proceso de producción se crea un exceso en la capacidad de producción, y esto permanece sin explotar debido al «cuello de botella» que inhibe el desarrollo general.

De considerable interés es la experiencia de los inventores y expertos en eficiencia de la Planta de Depósitos Metálicos para Almacenamiento de Petróleo en Bakú. El proceso de producción en esta planta requiere que todos los talleres estén coordinados en sus operaciones. Inicialmente, cada innovador (inventor -N. T.-) llevaba a cabo la producción racionalizada en su área. A pesar de la gran cantidad de innovaciones introducidas, la capacidad de producción total en la planta prácticamente no había aumentado. Por ejemplo, los innovadores del departamento de soldadura realizaron mejoras significativas en el diseño de las máquinas automáticas de soldadura. Esto permitió un aumento de la velocidad en el proceso de soldadura. Cuando la máquina estaba funcionando, se producían más productos por unidad de tiempo. Sin embargo, junto con esto, aumentó el tiempo de inactividad de la máquina porque la productividad del departamento que tenía que preparar las piezas para ser soldadas se mantuvo igual. A este respecto, a principios de 1948, se realizó una encuesta sistemática de la planta para identificar «cuellos de botella» que obstaculizaban las mejoras en la producción en su conjunto. Esto permitió identificar y formular los problemas más urgentes que requerían una solución ordenada y consistente, a la cual, posteriormente, todo el equipo de inventores y expertos en eficiencia dirigiría sus esfuerzos. Como resultado, entre 1948 y 1955, la productividad laboral en la planta  se incrementó en ocho veces.

La segunda fase de la etapa analítica es identificar el elemento principal en un problema. Al resolver cada problema tecnológico específico, uno debe elegir qué característica (elemento), qué cambio es tanto necesario como suficiente para lograr el efecto técnico deseado en la máquina, mecanismo o proceso.

Un ejemplo clásico de cómo identificar correctamente el componente principal en un problema nos lo proporciona el famoso inventor James Watt con su trabajo para crear una mejor versión del máquina de vapor. Habiéndose fijado el objetivo de crear una máquina de este tipo, Watt analizó en detalle todas las características de las máquinas de vapor existentes en ese momento. Estas máquinas tenían varios inconvenientes importantes: el volumen y la facilidad de explosión de las calderas, las enormes pérdidas de calor en el cilindro de la máquina, fallos en la transmisión. Watt identificó correctamente el elemento principal del problema: reducir las pérdidas de calor en el cilindro de la máquina y, por lo tanto, aumentar la eficiencia general en su conjunto. Las mejoras de Watt de esta característica permitieron la creación de una máquina de vapor con una potencia suficientemente alta. Posteriormente, Watt se propuso un nuevo desafío: hacer que la máquina de vapor fuera universal. La potencia de la máquina de vapor de última generación cumplía con los requisitos del momento. Por lo tanto, ahora el componente principal del problema era mejorar la transmisión, que se había adaptado para generar solo movimientos poco frecuentes de entrada y salida. Al cambiar este aspecto básico del problema, creando una transmisión capaz de generar un movimiento circular, Watt logró un motor universal.

La selección de un problema y la definición de su elemento principal es solo la primera mitad de la etapa analítica del proceso creativo. Cuando se intenta resolver un problema con medios técnicos ya conocidos, surgen contradicciones que impiden el logro del efecto técnico deseado. La identificación de una contradicción clave es la tercera fase de la etapa analítica.

Por ejemplo, un intento de aumentar la eficiencia de una caldera mediante la introducción de pantallas y economizadores adicionales sobrecarga la unidad y aumenta la cantidad de metal requerida en la construcción. A medida que intentamos mejorar uno de los problemas utilizando métodos convencionales, empeoramos simultáneamente los otros: “Hasta cierto punto, el deseo de reducir el peso (economizar en metal) y aumentar la eficiencia (economizar en combustible) se contradicen entre sí. La resolución de esta contradicción es uno de los factores más importantes en el desarrollo progresivo de los equipos de calderas…” [4; 146].

Esta contradicción, obviamente, es una consecuencia de causas definidas. El problema en la última – cuarta – fase de la etapa analítica del proceso creativo es determinar las causas inmediatas (mecánicas, químicas, etc.) de la contradicción. Déjennos dar un ejemplo. La última etapa en la fabricación de los relojes comparadores es la de revisarlos confrontándolos con una muestra de referencia verificada. Los instrumentos se colocan uno al lado del otro, y el supervisor comprueba las lecturas en varios puntos de la escala. Es obvio que, para aumentar la precisión de los controles, se debe tomar el mayor número posible de puntos de control, pero esto ralentiza el proceso de verificación, lo que lleva a una disminución en la productividad laboral del supervisor. En nuestro esfuerzo por ganar en precisión, sufrimos una pérdida en la velocidad del proceso de verificación. La causa directa de la contradicción es la imposibilidad física de combinar las escalas en los dos instrumentos: el supervisor tiene que mirar de un dispositivo a otro, y necesita ver ambos al mismo tiempo. En este caso, la contradicción se elimina al introducir un sistema binocular que combina ópticamente los diales de los instrumentos, lo que permite verificar de forma rápida y precisa la coincidencia de las lecturas de ambos instrumentos en toda la escala.

La etapa analítica es la parte más «lógica» del proceso creativo. Para un inventor experimentado representa una secuencia lógica de juicios, cuyo catalizador son hechos históricos, estadísticos, técnicos, económicos y de otro tipo. Y solo en raras ocasiones, cuando no hay suficiente material objetivo, debemos realizar algunos experimentos dirigidos.

Dicho esto, la etapa analítica es una parte extremadamente importante del proceso creativo. En muchos casos, un análisis realizado adecuadamente permite eliminar inmediatamente la causa de una contradicción técnica o facilitar en gran medida la siguiente etapa (operacional) del proceso creativo.

¿Qué determina el éxito del trabajo creativo en la etapa analítica? Una formación en el campo tecnológico en cuestión, una comprensión de las leyes dialécticas para su desarrollo, tener toda la información objetiva necesaria y la capacidad de realizar el análisis lógico. De ello se deduce que, para desarrollar las habilidades inventivas, se deben entrenar constantemente las habilidades analíticas. Antes de comenzar a operar a personas vivas, el cirujano pasa mucho tiempo trabajando con cadáveres. Del mismo modo, el inventor debe estudiar sistemáticamente las invenciones ya existentes. También son de gran importancia los conocimientos de la historia de la tecnología y la capacidad de imaginar cambios y desarrollos en cada rama de la tecnología. Finalmente, también es importante la totalidad real del conocimiento técnico, la totalidad del material real disponible.

Referencias

  1. Karl Marx. El Capital, Vol.1.
  2. K. G. Vobly. Organizatsiya truda nauchnogo rabotnika [La Organización del Trabajo Científico], 1948.
  3. Gornospasatyel’niye raboti v shahtah pri visokih tyempyeratoorah [Trabajo de Rescate en Minas a Altas Temperaturas], Ugletekhizdat, 1951, p. 32.
  4. Obshshaya tyeplotyehnika [Ingeniería Térmica General], (Karnetsky, ed.), 1952.
  5. T. Ribot. La Imaginación Creativa, 1901.
  6. S. L. Rubinstein. Fundamentos de Psicología General, 1946.
  7. P. M. Jakobson. Protsess tvorchyeskoy raboti izobryetatyelya [El Proceso del Trabajo Creativo del Inventor], 1939.
  8. J. Rossman. Psicología del Inventor, 1931.
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