¿Quieres REDUCIR el TIEMPO de lanzamiento de tu nuevo PRODUCTO?

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Si eres el responsable de desarrollo de un nuevo producto seguramente quieres reducir el tiempo de lanzamiento al mínimo. El tiempo es tu peor enemigo y luchas contra él. 

Pero este enemigo tiene una doble faceta; por una parte, corremos para satisfacer los plazos estipulados a nivel interno y, por la otra, peleamos contra el ritmo que imponen nuestros competidores, para evitar que soluciones alternativas salgan al mercado antes que la nuestra.

Se estima que hoy en día el desarrollo de un nuevo producto, desde la fase de descubrimiento de la demanda que vamos a satisfacer hasta el lanzamiento final al mercado, oscila entre los 9 y los 12 meses.

¿Sabes cuál es la mayor devoradora de tiempo y que es común a todas las fases del desarrollo?

La resolución de problemas.

Desde que identificamos una necesidad concreta hasta que tenemos el producto listo para salir al mercado, no hacemos otra cosa que buscar soluciones a los innumerables retos que van apareciendo, uno detrás de otro.

Es obvio, ¿verdad?

Lo que no es tan evidente es el tiempo que invertimos en esta tarea y la repercusión que tiene sobre el proceso total de desarrollo.

Te voy a dar un dato.

Al ejecutar un proyecto de desarrollo de un nuevo producto se requiere generar, en promedio, unas 4.000 ideas.

Te preguntarás, ¿tantas?

Sí, porque como hemos visto antes, durante todo el proceso tenemos que resolver problemas y, ¿cómo se hace esto? Básicamente, con ideas.

Ahora bien, la producción de ideas depende de dos factores: fluidez y calidad. El primero está relacionado con el número de ideas que se generan en un tiempo determinado, y el segundo con el “valor” aportado por esas ideas para resolver el problema.

¿Qué implican estos factores en el tiempo de desarrollo de tu nuevo producto?

Mucho; mejor dicho, muchísimo.

Se ve más claro si volvemos al dato anterior.

Si son necesarias, en promedio, 4.000 ideas para solventar los diferentes escollos a los que nos enfrentamos en el proyecto, y supongamos que tenemos un equipo lo suficientemente “fluido” para generar una idea por minuto, ¡tendremos que invertir más de 60 horas!

Eso en cuanto a fluidez pero, ¿qué pasa si muchas de las ideas no son de calidad? Pues que, en vez de solucionar efectivamente los problemas, se irán generando otros secundarios, lo que llevará a más y más inversión de tiempo.

Y como responsable de desarrollo de un nuevo producto ya sabes qué supone este tipo de inversiones: aumento de costes.

Los datos anteriores son la consecuencia de seguir el modus operandi habitual a la hora de enfrentar los problemas en los proyectos de desarrollo de nuevos productos.

En pocas palabras: reunirse, analizar y debatir, al estilo “tormenta de ideas”.

Y en función del enfoque más o menos “ágil” de la organización, mucha iteración.

Consecuencia: la inercia psicológica individual y colectiva lleva a los equipos de desarrollo de producto a los resultados antes mencionados, con gran inversión de tiempo y producción de ideas que pueden no ser lo suficientemente valiosas.

Piensa por un momento.

Lo más probable es que esta forma de trabajar se corresponda con la de tu empresa.

La razón de ello es muy fácil de explicar, y es que nos hallamos ante la forma de aplicar el método para resolver problemas más antiguo de la humanidad: ensayo y error.

Tanto como decir “dar palos de ciego”.

No te sientas mal por ello. Es lo que hace la mayoría.

Pero si quieres reducir drásticamente el tiempo de lanzamiento de tus nuevos productos, definitivamente, no es el camino.

Entonces, ¿qué puedes hacer?, ¿cómo acelerar el proceso?

Apuntar en otra dirección, sustituyendo el enfoque de ensayo y error por uno radicalmente más efectivo y que está basado en métodos sistemáticos, aprovechando las experiencias previas de decenas de miles de soluciones que ya se han utilizado exitosamente en cualquiera de los problemas a los que estás haciendo frente.

Entenderás mejor la diferencia entre las dos perspectivas con un ejemplo.

Imagínate que tu pareja es intolerante al gluten y os apetece ir a comer fuera de casa. Como eres una persona, digamos, “tradicional”, prefieres consultar en las Páginas Amarillas (en papel) y buscar un restaurante que sirva comida libre de gluten con la ayuda de un mapa (también en papel).

Estás en el coche, tú conduces. Le “cedes” la responsabilidad a tu pareja con una serie de mapas de carretera y callejeros de ciudad, pensando “a ver cómo nos las apañamos”. Después de parar varias veces a leer el nombre de las calles y a preguntar por la dirección del restaurante, por fin, llegáis a vuestro destino.

Ahora supongamos que eres una persona “más moderna” y dispones de un smartphone donde realizas la búsqueda de un restaurante de comida apta para celíacos; como el dispositivo “es inteligente”, ofrecerá la mejor alternativa y las rutas disponibles. El trayecto lo haréis mucho más rápido, ¿no?… y probablemente iréis a un restaurante mejor que el encontrado en las Páginas Amarillas.

Mapa en papel o Smartphone

¿Cómo viajas más rápido?, ¿con un mapa de carreteras en papel o con un smartphone?

Como te podrás imaginar, la primera situación corresponde a trabajar “dando palos de ciego”. La segunda, claramente, equivale a utilizar métodos sistemáticos, basados en experiencias previas (GPS, cartografía digital, opiniones de usuarios, inteligencia artificial, etc.), que proporcionan respuestas rápidas y de alto valor.

Y ahí están las claves, velocidad y fiabilidad.

Los métodos sistemáticos te llevan directamente hacia soluciones que funcionan y que son de alto valor para tu reto en una fracción de lo que tardaríais tú y tu equipo de forma aleatoria, probando y fallando una y otra vez.

Lograrás llevar a cabo el desarrollo de tu nuevo producto ahorrando tiempo y dinero de forma significativa, mismos que podrás emplear para el desarrollo de tu próximo producto. Y no menos importante, saldrás al mercado antes que tu competencia.

¿Qué te parecería reducir a la mitad el tiempo de resolución de problemas en cualquiera de las fases del desarrollo de tu nuevo producto?

¿Y si, además, las soluciones encontradas fuesen de calidad, no generando problemas secundarios?

Si te preocupa la inversión de tiempo (y dinero) asociada a resolver los desafíos continuos que se presentan en el desarrollo de tus nuevos productos y quieres soluciones de alto valor, te podemos ayudar.

Para comenzar puedes descargarte este ebook. Comprenderás mejor en qué consisten los métodos sistemáticos como TRIZ y sus características principales para acelerar los procesos de resolución de problemas asociados al desarrollo de nuevos productos.

Pero, si necesitas una respuesta más directa. Consúltame sin compromiso en el siguiente email: aitor.uribeetxebarria@adigai.com

¡1 saludo innovador!

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